Ahora que estoy en Coquimbo,
me doy cuenta de mi concepto de Santiago:
Santiago Centro, Estación Central, Bellas Artes, la Vega, mi casa, la U y el Parque Arauco.
Y no es que no me guste tanto,
sino que conozco en realidad muy pocos lugares, y aún no sé tomar la micro.
Lo que más me gusta de viajar
es el regreso a "mi tierra"
Dios bendiga a mi Coquimbito lindo,
lugar hermoso
en donde descubrí quien en realidad yo era.
Me encanta todo de aquí;
el clima, la gente y su orografía...
no le exijo nada más;
el consumismo está en Santiago, puedo ir cuando me plazca
pero algo en lo que jamás vacilaría
sería vivir aquí en Coquimbo,
yo por nada cambiaría,
esos cielos, esos vientos, ese tacto inmediato con el clima,
que alguna vez hizo que me sintiera en la cima.
Estar aquí me reconforta tanto como Górecki,
si cuando llegué casi siento el Beatus Vir por mis venas.
Aquí se encuentran mis más preciados tesoros:
mis recuerdos, y muchas personas que amo;
las niñas, mis profesores, mi familia, mi amada y su familia;
me siento tan augusto que de inmediato me encojo de hombros bajo el cuello de la chaqueta, siento luz en el entrecejo, y sonrío, con brillo inocente en los ojos.
Estar aquí realmente me fascina,
no lo cambiaría por nada.
Me gustaría que Coquimbo siguiese como está para siempre;
hermoso, claro, difuso, pintoresco, acogedor, ¡radiante!
Siempre llevo conmigo una imagen de mi pueblo,
una imagen utópica, pero sé que existe...
la imagen de la bahía cuando se viene del Sur,
aquella entrada trinfal que me anuncia
que he llegado al lugar más idóneo de la tierra.
Música
jueves, 1 de mayo de 2008
miércoles, 30 de abril de 2008
Lamentación... otra vez
Estoy en un período que debiese estar lleno de dicha,
pero estoy lleno de duda y espanto.
Debiese estar augusto con lo que estoy haciendo,
estoy cumpliendo un supuesto sueño que tenía,
estoy cerca de lugares que siempre soñé.
Pero a cambio de ello,
me encuentro constantemente
en vaivenes de dicha y desgracia...
parecido a las sensaciones de la gente común acerca de Dios,
que se acuerdan de él sólo en necesidad.
No me siento en dicha necesariamente por algún estímulo conciso,
sino más bien por razones aleatorias;
hay veces que me siento bien conmigo mismo,
hay veces que me siento bien con mi entorno;
hay veces en que quisiera no ser yo,
en ocasiones detesto mi entorno.
Santiago de la noche a la mañana
puede cambiar drásticamente.
Hay días en que encanta
y días en que se aborrece;
a un ritmo tan parecido al de la contaminación atmosférica.
Hay lugares utópicos que desde siempre quise conocer,
hay cosas tan llenas de mentiras que ahora me arrepiento de haberlas visto.
No toda la gente en Santiago es mala,
he conocido personas muy buenas aquí;
incluso en el edificio en el que vivo. Es como todo lugar en realidad, mejor no hacer prejuicios.
Santiago no es casi nada de otro mundo,
la gente sigue siendo igual que en todas partes, claro, hay 6 millones de chilenos... en lo único que difiere con las otras urbes es en ubicación y número, tamaño y stock de los centros comerciales:
Es el paraíso del consumista, mi paraíso
...
A la vez es el infierno.
El clima no es compasivo
y encontrar tierra es tan difícil como encontrar un baño gratis.
Acá hay tanta cosa por hacer
que me agobio fácilmente.
Como hombre de potencialidad que soy,
me siento desdichado por la simple idea
de las otras potencialidades infinitas existentes en la capital.
Estando acá, dan muchas más ganas de salvar al mundo, es más la impotencia que se siente.
Hay 6 millones de personas, y ninguna se detiene a mirarte o a escucharte...
pero estoy lleno de duda y espanto.
Debiese estar augusto con lo que estoy haciendo,
estoy cumpliendo un supuesto sueño que tenía,
estoy cerca de lugares que siempre soñé.
Pero a cambio de ello,
me encuentro constantemente
en vaivenes de dicha y desgracia...
parecido a las sensaciones de la gente común acerca de Dios,
que se acuerdan de él sólo en necesidad.
No me siento en dicha necesariamente por algún estímulo conciso,
sino más bien por razones aleatorias;
hay veces que me siento bien conmigo mismo,
hay veces que me siento bien con mi entorno;
hay veces en que quisiera no ser yo,
en ocasiones detesto mi entorno.
Santiago de la noche a la mañana
puede cambiar drásticamente.
Hay días en que encanta
y días en que se aborrece;
a un ritmo tan parecido al de la contaminación atmosférica.
Hay lugares utópicos que desde siempre quise conocer,
hay cosas tan llenas de mentiras que ahora me arrepiento de haberlas visto.
No toda la gente en Santiago es mala,
he conocido personas muy buenas aquí;
incluso en el edificio en el que vivo. Es como todo lugar en realidad, mejor no hacer prejuicios.
Santiago no es casi nada de otro mundo,
la gente sigue siendo igual que en todas partes, claro, hay 6 millones de chilenos... en lo único que difiere con las otras urbes es en ubicación y número, tamaño y stock de los centros comerciales:
Es el paraíso del consumista, mi paraíso
...
A la vez es el infierno.
El clima no es compasivo
y encontrar tierra es tan difícil como encontrar un baño gratis.
Acá hay tanta cosa por hacer
que me agobio fácilmente.
Como hombre de potencialidad que soy,
me siento desdichado por la simple idea
de las otras potencialidades infinitas existentes en la capital.
Estando acá, dan muchas más ganas de salvar al mundo, es más la impotencia que se siente.
Hay 6 millones de personas, y ninguna se detiene a mirarte o a escucharte...
viernes, 4 de abril de 2008
miércoles, 2 de abril de 2008
Le gustaban los acordes de si menor por las mañanas
en los compases de la música tecno y pop
Tomaba sus tazas de té sin azúcar y con leche
Amaba toda clase de helechos, sobre todo si no eran verdes
Vivía en una casa de puertas negras y ventanas anchas,
Escuchaba de forma progresiva un mar de notas en su cabeza
Tenía los dedos de la mano de un príncipe,
llenos de justicia e inocencia.
Se sacudía el cabello con caspa de aquel día mientras veía su plato de cereal a través de sus lentes de sol, sentado de una manera muy poco cómoda.
Salía todas las mañanas a observar lo que iba quedando de paisaje
Algunos pocos árboles que aún quedaban en pie,
flores que los transeúntes todavía no habían pisado,
unos pocos metros cuadrados de césped amarillo y grisáceo que había adquirido su color por estar donde estaba
En la plaza de la ciudad caían las aves muertas con más frecuencia que sus deposiciones.
Odiaba a los niños
En realidad Salía de día a buscar “presas”.
Trabajaba de noche de lunes a jueves, donde le solían regalar los atuendos que utilizaba después de cada función.
prefería ver las noticias en la televisión a leerlas en los periódicos.
Su habitación se veía ordenada por el solo hecho de tener muy pocas cosas en ella: una cama grande y su ropa y artículos de embellecimiento en un closet.
No tenía cortinas en su pieza,
colgaba anuncios en su ventana;
el número de su agente, el del local en donde trabajaba, a veces el suyo propio.
Se levantaba todos los días a las 7, fuese cual fuese éste.
Él estaba en la cima del mundo
Era joven
y todo un ídolo en la comunidad
Seducía con facilidad a quien quisiese,
era una figura en la ciudad.
Cuando dormía, lo hacía desnudo. Siempre se destapaba en las noches,
fuese o no su voluntad.
Era la sensualidad hecha persona
Iba al gimnasio tres veces por semana, donde también era sensación.
Se había acostado con todos,
y más de alguna vez con quien lo ameritaba
Eran muy famosas sus andanzas,
éstas eran de viernes a domingo.
Salía generalmente solo,
llegaba siempre de alguien unido.
Quienes compartieron con él aquellas noches
nunca se arrepintieron
a sabiendas de que sólo serían juguetes olvidados
se este ser que veían casi sólo en sueños.
Le gustaba estrangular a los animales pequeños
y odiaba el chirrido de la tiza si se pasaba con fuerza y sin destreza.
en los compases de la música tecno y pop
Tomaba sus tazas de té sin azúcar y con leche
Amaba toda clase de helechos, sobre todo si no eran verdes
Vivía en una casa de puertas negras y ventanas anchas,
Escuchaba de forma progresiva un mar de notas en su cabeza
Tenía los dedos de la mano de un príncipe,
llenos de justicia e inocencia.
Se sacudía el cabello con caspa de aquel día mientras veía su plato de cereal a través de sus lentes de sol, sentado de una manera muy poco cómoda.
Salía todas las mañanas a observar lo que iba quedando de paisaje
Algunos pocos árboles que aún quedaban en pie,
flores que los transeúntes todavía no habían pisado,
unos pocos metros cuadrados de césped amarillo y grisáceo que había adquirido su color por estar donde estaba
En la plaza de la ciudad caían las aves muertas con más frecuencia que sus deposiciones.
Odiaba a los niños
En realidad Salía de día a buscar “presas”.
Trabajaba de noche de lunes a jueves, donde le solían regalar los atuendos que utilizaba después de cada función.
prefería ver las noticias en la televisión a leerlas en los periódicos.
Su habitación se veía ordenada por el solo hecho de tener muy pocas cosas en ella: una cama grande y su ropa y artículos de embellecimiento en un closet.
No tenía cortinas en su pieza,
colgaba anuncios en su ventana;
el número de su agente, el del local en donde trabajaba, a veces el suyo propio.
Se levantaba todos los días a las 7, fuese cual fuese éste.
Él estaba en la cima del mundo
Era joven
y todo un ídolo en la comunidad
Seducía con facilidad a quien quisiese,
era una figura en la ciudad.
Cuando dormía, lo hacía desnudo. Siempre se destapaba en las noches,
fuese o no su voluntad.
Era la sensualidad hecha persona
Iba al gimnasio tres veces por semana, donde también era sensación.
Se había acostado con todos,
y más de alguna vez con quien lo ameritaba
Eran muy famosas sus andanzas,
éstas eran de viernes a domingo.
Salía generalmente solo,
llegaba siempre de alguien unido.
Quienes compartieron con él aquellas noches
nunca se arrepintieron
a sabiendas de que sólo serían juguetes olvidados
se este ser que veían casi sólo en sueños.
Le gustaba estrangular a los animales pequeños
y odiaba el chirrido de la tiza si se pasaba con fuerza y sin destreza.
Un día una chica contrató sus servicios como stripper y lo asesinó.
lunes, 25 de febrero de 2008
Rehogar:
- Dorar en grasa (aceite, mantequilla..) un alimento antes de estofarlo ( Generalmente se cocinará después de otra manera )
- Cocinar en aceite, manteca o similar (grasa) sin llegar a dorar. ( casi toma color amarillento o similar )
- Rehogar es dar vueltas en la sartén a fuego vivo a ciertos alimentos o ingredientes para que empiecen a tomar color antes de añadir el caldo, otro ingrediente o salsa. ( Es decir prepararlas para un plato )
Siempre es mejor cocinar los alimentos con aceite de oliva.
¿Qué significa pasar por el chino en cocina?
¿Dónde consigo manzanas reineta y vino oloroso?
- Dorar en grasa (aceite, mantequilla..) un alimento antes de estofarlo ( Generalmente se cocinará después de otra manera )
- Cocinar en aceite, manteca o similar (grasa) sin llegar a dorar. ( casi toma color amarillento o similar )
- Rehogar es dar vueltas en la sartén a fuego vivo a ciertos alimentos o ingredientes para que empiecen a tomar color antes de añadir el caldo, otro ingrediente o salsa. ( Es decir prepararlas para un plato )
Siempre es mejor cocinar los alimentos con aceite de oliva.
¿Qué significa pasar por el chino en cocina?
¿Dónde consigo manzanas reineta y vino oloroso?
A veces pienso que estar pendiente de la realidad fenoménica prioritariamente es más difícil que atender a lo que nuestro interior nos va diciendo.
Hoy sentí un nuevo alejamiento. Me di cuenta de que ya no sabía tanto acerca de los teléfonos móviles. Ya no husmeo en Internet acerca de los nuevos modelos que llegarán a Chile en algunos meses, no conozco con detalles las actualizaciones en los sitios Web de los grandes proveedores, no me he actualizado con los nuevos precios de los productos antiguos, y he perdido aquella habilidad para predecirlos; me percaté de que aún no son eliminados del mercado esos modelos que a quienes desee la muerta y que aquellos que añoré con ansias peligran por hundirse en el olvido al no equiparar su accesibilidad al público que fija su mirada en dispositivos con menor funcionabilidad y sofisticación.
Probablemente me he desinteresado por casi todos los temas que antes me atraían y creo que nacerán otros muy diferentes en el transcurso de esta "nueva vida" (es un gran paso, pero no para tanto xD). A lo mejor llegará el día en que me olvidaré de los teléfonos móviles, de la ropa interior, y hasta de los bolsos y productos faciales y me entregue de lleno a cosas que ni siquiera conozco ahora; pero creo que seguiré fijándome en la "ropa exterior" aunque me vea imposibilitado de obtenerla y además siendo acosado por una oferta realmente exuberante. Puede que me vea tan sumido en aquellos vicios alienados que termine por hartarme de ellos y abandonarlos para siempre y me entregue totalmente a la satisfacción de placeres culturales, porque creo que estoy lejos de acercarme a las necesidades del espíritu si me veo casi consumido por el alma y el exterior.
Hay tantas posibilidades de que alguno de esos enunciados se realicen, pero eso sólo será revelado con el tiempo (si es que éste en realidad existe). Siempre he sido fanático de los grandes estándares de vida, pero me rehuso rotundamente a formar parte de el del vino, los atuendos blancos y los pies descalzos, aunque sea en mi mente y ni siquiera la estadía en otro lugar me hará cambiar de parecer. Escribo cada vez el mismo verso, me remonto siempre al mismo tema, y creo que seguiré haciéndolo, porque no creo que cambie (así lo deseo hasta ahora, pero uno a veces no se da cuenta del gradiente pasivo que rige casi todas las cosas de nuestra dimensión, sea cual sea ésta); es como si el tiempo diese vueltas en redondo.
Se podría escribir mucho acerca del tiempo. Que es la cuarta dimensión, que es una forma de controlar nuestro quehacer, que es la traducción de los movimientos del sol y la luna, que es algo que se va, que nos indica el estado de descomposición de la materia, que podría a llegar a ser hasta un ente corpuscular... Yo soy partidario de que éste no existe, ya que es un invento hecho por el hombre, así como las teorías que se han formulado en el transcurso del conocer y que se han roto con el hallazgo de ciertos aspectos que no pueden ser explicados por ellas. En realidad no estoy seguro de si la tabla periódica seguirá operativa cuando se logre maximizar el zoom y los átomos puedan divisarse. Soy de la idea de que las grandes creencias en las que el ser humano se sustenta fueron creadas como un gran rompecabezas en el que todo cuadra para no aceptar que el universo es algo entrópico y que hay una ley absoluta que rige el quehacer de los astros y los cuerpos sumidos en ellos, habiendo establecido él mismo que los sistemas entrópicos tienen mucha más probabilidad de existir que uno perfectamente ordenado. Cuando se hace un cierto descubriendo o se crea un nuevo procedimiento operacional y este cuadra con las teorías de antaño, produce un gran alivio para todos, pero cuando este amenaza con modificar un rasgo, por muy ínfimo que éste sea, la idea debe ser desechada hasta que se descubra cómo hacer que aquel nuevo elemento cuadre en el rompecabezas de extensión infinita que el hombre ha estado fabricando desde que tiene uso de razón.
Bueno, en realidad es casi innecesario andar fijándose en estas cosas, el pensar del ser humano nunca cambiará, porque son unos pocos contra muchos, y de opiniones muy importantes dentro de un jurado que es para nada imparcial. Escribo sólo para pasar el rato.
Hoy sentí un nuevo alejamiento. Me di cuenta de que ya no sabía tanto acerca de los teléfonos móviles. Ya no husmeo en Internet acerca de los nuevos modelos que llegarán a Chile en algunos meses, no conozco con detalles las actualizaciones en los sitios Web de los grandes proveedores, no me he actualizado con los nuevos precios de los productos antiguos, y he perdido aquella habilidad para predecirlos; me percaté de que aún no son eliminados del mercado esos modelos que a quienes desee la muerta y que aquellos que añoré con ansias peligran por hundirse en el olvido al no equiparar su accesibilidad al público que fija su mirada en dispositivos con menor funcionabilidad y sofisticación.
Probablemente me he desinteresado por casi todos los temas que antes me atraían y creo que nacerán otros muy diferentes en el transcurso de esta "nueva vida" (es un gran paso, pero no para tanto xD). A lo mejor llegará el día en que me olvidaré de los teléfonos móviles, de la ropa interior, y hasta de los bolsos y productos faciales y me entregue de lleno a cosas que ni siquiera conozco ahora; pero creo que seguiré fijándome en la "ropa exterior" aunque me vea imposibilitado de obtenerla y además siendo acosado por una oferta realmente exuberante. Puede que me vea tan sumido en aquellos vicios alienados que termine por hartarme de ellos y abandonarlos para siempre y me entregue totalmente a la satisfacción de placeres culturales, porque creo que estoy lejos de acercarme a las necesidades del espíritu si me veo casi consumido por el alma y el exterior.
Hay tantas posibilidades de que alguno de esos enunciados se realicen, pero eso sólo será revelado con el tiempo (si es que éste en realidad existe). Siempre he sido fanático de los grandes estándares de vida, pero me rehuso rotundamente a formar parte de el del vino, los atuendos blancos y los pies descalzos, aunque sea en mi mente y ni siquiera la estadía en otro lugar me hará cambiar de parecer. Escribo cada vez el mismo verso, me remonto siempre al mismo tema, y creo que seguiré haciéndolo, porque no creo que cambie (así lo deseo hasta ahora, pero uno a veces no se da cuenta del gradiente pasivo que rige casi todas las cosas de nuestra dimensión, sea cual sea ésta); es como si el tiempo diese vueltas en redondo.
Se podría escribir mucho acerca del tiempo. Que es la cuarta dimensión, que es una forma de controlar nuestro quehacer, que es la traducción de los movimientos del sol y la luna, que es algo que se va, que nos indica el estado de descomposición de la materia, que podría a llegar a ser hasta un ente corpuscular... Yo soy partidario de que éste no existe, ya que es un invento hecho por el hombre, así como las teorías que se han formulado en el transcurso del conocer y que se han roto con el hallazgo de ciertos aspectos que no pueden ser explicados por ellas. En realidad no estoy seguro de si la tabla periódica seguirá operativa cuando se logre maximizar el zoom y los átomos puedan divisarse. Soy de la idea de que las grandes creencias en las que el ser humano se sustenta fueron creadas como un gran rompecabezas en el que todo cuadra para no aceptar que el universo es algo entrópico y que hay una ley absoluta que rige el quehacer de los astros y los cuerpos sumidos en ellos, habiendo establecido él mismo que los sistemas entrópicos tienen mucha más probabilidad de existir que uno perfectamente ordenado. Cuando se hace un cierto descubriendo o se crea un nuevo procedimiento operacional y este cuadra con las teorías de antaño, produce un gran alivio para todos, pero cuando este amenaza con modificar un rasgo, por muy ínfimo que éste sea, la idea debe ser desechada hasta que se descubra cómo hacer que aquel nuevo elemento cuadre en el rompecabezas de extensión infinita que el hombre ha estado fabricando desde que tiene uso de razón.
Bueno, en realidad es casi innecesario andar fijándose en estas cosas, el pensar del ser humano nunca cambiará, porque son unos pocos contra muchos, y de opiniones muy importantes dentro de un jurado que es para nada imparcial. Escribo sólo para pasar el rato.
domingo, 30 de diciembre de 2007
Escuchando música hermosa y leyendo ciertas cosas en páginas que cargan mal en este PC que me odia, recordé mi estadía en la secta de los boxer de lycra; aquellos tiempos en que sentía la necesidad de comunicar que ellos ahí estaban, de comunicar que los llevaba puestos, de cotizar y cotizar y cotizar los precios de los diversos colores, texturas, telas, diseños y modelos.
Se fueron aquellos tiempos fervientes en los que adoraba con fanatismo la ropa interior, inclusive un poco más que la "exterior", es bastante raro. Como que súbitamente dejé de visitar sitios como http://www.jasz.cl o investigar los precios en dólares de las más exquisitas prendas de grandes marcas en las más prestigiosas tiendas on-line.
Aquella pasión de repente se fue y recuerdo con regocijo aquella época en la que pasaba horas y horas pensando sólo en ropa y conversando con una población bastante reducida acerca de aquello (jajaja, cómprate una vida), y hacía aquello sin dejar de lado mis constantes incursiones en búsqueda de disonancias preciosas y de sus nuevos creadores; ni la escucha fiel a Maurice Ravel; de fascinarme de la escritura de Nicanor Parra, Huidobro y otros; de leer como loco el Curtis y maravillarme con la perfección de la vida; además de comprarme más ropa y comenzar con las primeras admiraciones y estudios inocentes a los teléfonos celulares.
Me da algo de penita haber dejado de lado aquel pasatiempo de andar viendo qué cosa no mostrar al público y con qué prenda subirme la autoestima frente al espejo del velador y sentir el gusto de tocar (hay algunas fabricadas de telas muy suaves) en lugar de andar buscando algo con qué sentirse más cómodo...
Creo que nutro bastante mi consumismo y mi Yo alieanado al creer un bien material un fin tan grandioso, pero a pesar de verse aquello como algo perverso y fetiche, me gusta.
Me encanta sentir que llevo puesta una prenda de calidad (aunque la unicidad de aquella te la encargo), saber lo que sé de teléfonos móviles y de admirarlos de la forma como yo lo hago; me gusta también eso de pasear por los centros comerciales vitrineando y probarme ropa sin comprarla, gastar mucho dinero, ver el precio de los libros y CDs y morirme de la emoción prácticamente al ver en el escaparate un título demasiado atractivo.
Lo admito:
El Mall es catedral en mi doctrina
y si piensan que soy maligno, es asunto suyo
porque mi mundo es demasiado atractivo como para pensar en la posibilidad de dejarlo siquiera.
Se fueron aquellos tiempos fervientes en los que adoraba con fanatismo la ropa interior, inclusive un poco más que la "exterior", es bastante raro. Como que súbitamente dejé de visitar sitios como http://www.jasz.cl o investigar los precios en dólares de las más exquisitas prendas de grandes marcas en las más prestigiosas tiendas on-line.
Aquella pasión de repente se fue y recuerdo con regocijo aquella época en la que pasaba horas y horas pensando sólo en ropa y conversando con una población bastante reducida acerca de aquello (jajaja, cómprate una vida), y hacía aquello sin dejar de lado mis constantes incursiones en búsqueda de disonancias preciosas y de sus nuevos creadores; ni la escucha fiel a Maurice Ravel; de fascinarme de la escritura de Nicanor Parra, Huidobro y otros; de leer como loco el Curtis y maravillarme con la perfección de la vida; además de comprarme más ropa y comenzar con las primeras admiraciones y estudios inocentes a los teléfonos celulares.
Me da algo de penita haber dejado de lado aquel pasatiempo de andar viendo qué cosa no mostrar al público y con qué prenda subirme la autoestima frente al espejo del velador y sentir el gusto de tocar (hay algunas fabricadas de telas muy suaves) en lugar de andar buscando algo con qué sentirse más cómodo...
Creo que nutro bastante mi consumismo y mi Yo alieanado al creer un bien material un fin tan grandioso, pero a pesar de verse aquello como algo perverso y fetiche, me gusta.
Me encanta sentir que llevo puesta una prenda de calidad (aunque la unicidad de aquella te la encargo), saber lo que sé de teléfonos móviles y de admirarlos de la forma como yo lo hago; me gusta también eso de pasear por los centros comerciales vitrineando y probarme ropa sin comprarla, gastar mucho dinero, ver el precio de los libros y CDs y morirme de la emoción prácticamente al ver en el escaparate un título demasiado atractivo.
Lo admito:
El Mall es catedral en mi doctrina
y si piensan que soy maligno, es asunto suyo
porque mi mundo es demasiado atractivo como para pensar en la posibilidad de dejarlo siquiera.
domingo, 23 de diciembre de 2007
Va a sonar tan monótono,
pero creo que es necesario decirlo:
A lo mejor son los que los demás llaman locos
aquellos únicos capaces de cambiar el mundo para bien,
aquellos únicos que tienen la razón
aquellos pocos con lo que se puede llamar "inteligencia"
En fin
Escuchando como música de fondo la música de los villancicos desafinados de unas luces de navidad algo desgastadas por los años y las segundas menores del final de la Sinfonía de las Lamentaciones que tanto me encantan, les deseo a todos una feliz Navidad, época lamentablemente sumida en un consumismo casi lascivo, cuya catedral son los Malls, atractivos como ninguna otra institución comercial.
Como siempre he pensado, he creído desde siempre el mejor momento de mi vida un instante anhelado inexistente, una espectativa, una ilusión (, un sueño sin orillas... -re Nicanor Parra-).
En realidad siempre he vivido entre confusiones, entre dos opciones bastante atractivas:
¿que es mejor:
una segunda menor o la orquesta completa tocando el mismo acorde, o aún mejor, la misma nota?
Son respuestas que yo mismo tendré que buscar en mi interior. A lo mejor se me revelan como "experiencia como oyente de..."
Usando la función emotiva, ¿cómo puede considerarse literatura aquello?, ¿no se supone debe ser universal?, bueno, al ser aquello un arte, se rige bajo las leyes de la subjetividad, donde todo es relativo, hasta la relatividad misma.
Un saludo para el curso, que los quiero mucho
bueno, excepto a los que no tuve el pacer de conocer xD.
pero creo que es necesario decirlo:
A lo mejor son los que los demás llaman locos
aquellos únicos capaces de cambiar el mundo para bien,
aquellos únicos que tienen la razón
aquellos pocos con lo que se puede llamar "inteligencia"
En fin
Escuchando como música de fondo la música de los villancicos desafinados de unas luces de navidad algo desgastadas por los años y las segundas menores del final de la Sinfonía de las Lamentaciones que tanto me encantan, les deseo a todos una feliz Navidad, época lamentablemente sumida en un consumismo casi lascivo, cuya catedral son los Malls, atractivos como ninguna otra institución comercial.
Como siempre he pensado, he creído desde siempre el mejor momento de mi vida un instante anhelado inexistente, una espectativa, una ilusión (, un sueño sin orillas... -re Nicanor Parra-).
En realidad siempre he vivido entre confusiones, entre dos opciones bastante atractivas:
¿que es mejor:
una segunda menor o la orquesta completa tocando el mismo acorde, o aún mejor, la misma nota?
Son respuestas que yo mismo tendré que buscar en mi interior. A lo mejor se me revelan como "experiencia como oyente de..."
Usando la función emotiva, ¿cómo puede considerarse literatura aquello?, ¿no se supone debe ser universal?, bueno, al ser aquello un arte, se rige bajo las leyes de la subjetividad, donde todo es relativo, hasta la relatividad misma.
Un saludo para el curso, que los quiero mucho
bueno, excepto a los que no tuve el pacer de conocer xD.
viernes, 21 de diciembre de 2007
El día en que nací
una verdad dijo mi abuela:
"Esta niña va a vivir
hasta el día en que se muera"
Cuando lo leí por primera vez, me pareció muy chistoso, a lo mejor quienes lean aquello también se rían, o se pongan a reflexionar con ello como lo hice yo después o simplemente no hagan nada...
Bueno, en una discusión reciente aprendí lo siguiente:
Si uno se siente mal, no es cura de aquello hacer que las personas de tu alrededor también se sientan así, ya que incluso puede empeorar tu situación anterior.
Eso.
una verdad dijo mi abuela:
"Esta niña va a vivir
hasta el día en que se muera"
Cuando lo leí por primera vez, me pareció muy chistoso, a lo mejor quienes lean aquello también se rían, o se pongan a reflexionar con ello como lo hice yo después o simplemente no hagan nada...
Bueno, en una discusión reciente aprendí lo siguiente:
Si uno se siente mal, no es cura de aquello hacer que las personas de tu alrededor también se sientan así, ya que incluso puede empeorar tu situación anterior.
Eso.
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